Bolsa comestible hecha de raíz de yuca

por David Chiprés

Hace apenas algunas semanas un estudio demostraba como en más del 80% de pruebas realizadas en aguas oceánicas tomadas de diferentes países (Estados Unidos, Canadá, Noruega, Francia, Australia, Uganda, Nueva Delhi, entre otros) se podían encontrar partículas y fibras plásticas microscópicas; Aunque la contaminación en los océanos no es una noticia nueva, lo alarmante de estos resultados son la “invisibilidad”, la dimensión de la presencia del contaminante y el hecho de que solo hasta ahora haya sido descubierto.

Ambientalistas proponen un cambio en las prácticas humanas para tratar de revertir esta situación. Invitan al uso de reutilizables, a la implementación de mejores técnicas de reciclaje de los desechos y al cambio de los hábitos de consumo.

 

 

En Latinoamérica cada persona genera 0.63 kg de basura en promedio por día. En su mayoría, estos desperdicios sólidos son empaques, bolsas plásticas o restos de alimentos. Se calcula también que cada minuto se utilizan un millón de bolsas plásticas en todo el mundo y que a cada una le toma al menos 150 años en degradarse. 

Avani es una empresa localizada en la isla de Bali que desarrolla productos de comportamiento biodegradable. De su línea destaca una bolsa hecha de raíz de cassava (yuca) y otras resinas naturales. Tiene capacidad de desintegrarse totalmente entre 3 y 6 meses, dependiendo de las condiciones del suelo, convirtiéndose en dióxido de carbono y biomasa sin dejar residuos tóxicos. El proceso puede acelerarse disolviéndola en agua caliente, suavizándola en agua fría o quemándola, dejando solo un pequeño rastro de cenizas. Es además segura en caso de que animales la ingieran. Esta condición es una mejora radical en comparación con las bolsas plásticas tradicionales, ya que según el Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD) en Francia, se estima que más de 1.5 millones de animales mueren al año en todo el mundo por ingesta de plásticos.

 

A pesar de los beneficios de su utilización el mercado no le ha aceptado del todo, ¿la razón? Las bolsas bio-cassava cuestan el doble que las convencionales, pero como Kevin Kumala, Co-fundador de Avani comentó en una entrevista:

 

“¿Qué son dos centavos más cuando puedes reducir la cantidad de desechos plásticos que aquejan a nuestro planeta?”

 

 

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